El tiempo es oro, y más cuando hablamos de querer visto reparado nuestro vehículo después de una avería o ante la necesidad de una revisión. Por ello, de cómo lo gestionemos en nuestro taller, de cómo seamos capaces de optimizar el trabajo, obtendremos una mejor atención al cliente, una mayor productividad y reduciremos notablemente el estrés y la sobrecarga. ¿Cómo podemos optimizar el tiempo en un taller de reparaciones? 3 consejos para optimizar el tiempo en un taller de reparaciones Lleva al día la agenda de citas y de trabajo Lo peor que le podemos hacer a un cliente es facilitarle la entrada de su vehículo sin saber cuándo va a poder recogerlo. Mucho mejor informarle de los tiempos de ejecución exactos, de cuándo va a poder traer su vehículo para llevárselo en el mismo día o en un plazo razonable, que no atenderlo, darle entrada a su coche en el taller y esperar a que tengamos huecos para poderlo trabajar. Para ello, debemos llevar una agenda de ejecución de trabajos exacta: que nada más comenzar la jornada sepamos qué trabajo hay que sacar, qué huecos tenemos para atender a nuevos clientes y cuántas citas podemos abarcar sin saturar de trabajo a la plantilla ni producir esperas innecesarias. Informatiza la gestión Por agenda de citas no debemos entender ese encantador pero obsoleto calendario encuadernado: para no perder ni un segundo en la gestión todo debe estar informatizado y presentado de forma que a la hora de consultar la agenda, tengamos con claridad especificados los tiempos de trabajo y la disponibilidad, así como permitir una conexión con el cliente que no tenga que acudir al taller directamente para realizar consultas sobre su vehículo, pedir cita previa o conocer qué tipos de tareas mecánicas realizamos. Por otra parte, una buena gestión informatizada del taller no se limita a ofrecer información o dar entrada a las citas en el taller: nos debe facilitar otras tareas cotidianas como la realización de presupuestos, pedidos a nuestros proveedores habituales, información técnica, etc. Determina la cadena de trabajo Cada miembro de la plantilla del taller debe saber cuál es su labor diaria, cuánto tiempo dispone para ello y la carga de trabajo que tiene asignada. El mecánico multitarea resulta eficaz y resolutivo, por lo que no está de más no prescindir de él, pero debemos tender hacia la especialización de cada uno de los miembros, recibiendo formación técnica y de gestión constante. Los procesos de cómo atender y recibir a cada cliente deben ser fluidos: primero gestionar la cita, los tiempos de espera y el presupuesto de los servicios a la par que se realiza una diagnosis del vehículo que acabe por marcar los trabajos posteriores. Para esto último es muy importante la coordinación entre todos los implicados, ya que lo óptimo es que todo el taller y la plantilla estén preparados para que cuando se acabe una tarea, se pueda iniciar la siguiente. La clave de estos tres consejos reside en cómo se gestiona la información y en cómo somos capaces de saber en todo momento qué ocurre y cuánto se tarda en cada tarea. En la mayor medida que dominemos estos procesos, mejor se los podremos transmitir al cliente y por tanto, mayor claridad, precisión y satisfacción.
Cómo optimizar el tiempo en un taller mecánico de reparaciones
El tiempo es oro, y más cuando hablamos de querer visto reparado nuestro vehículo después de una avería o ante la necesidad de una revisión. Por ello, de cómo lo gestionemos en nuestro taller, de cómo seamos capaces de optimizar el trabajo, obtendremos una mejor atención al cliente, una mayor productividad y reduciremos notablemente el estrés y la sobrecarga. ¿Cómo podemos optimizar el tiempo en un taller de reparaciones? 3 consejos para optimizar el tiempo en un taller de reparaciones Lleva al día la agenda de citas y de trabajo Lo peor que le podemos hacer a un cliente es facilitarle la entrada de su vehículo sin saber cuándo va a poder recogerlo. Mucho mejor informarle de los tiempos de ejecución exactos, de cuándo va a poder traer su vehículo para llevárselo en el mismo día o en un plazo razonable, que no atenderlo, darle entrada a su coche en el taller y esperar a que tengamos huecos para poderlo trabajar. Para ello, debemos llevar una agenda de ejecución de trabajos exacta: que nada más comenzar la jornada sepamos qué trabajo hay que sacar, qué huecos tenemos para atender a nuevos clientes y cuántas citas podemos abarcar sin saturar de trabajo a la plantilla ni producir esperas innecesarias. Informatiza la gestión Por agenda de citas no debemos entender ese encantador pero obsoleto calendario encuadernado: para no perder ni un segundo en la gestión todo debe estar informatizado y presentado de forma que a la hora de consultar la agenda, tengamos con claridad especificados los tiempos de trabajo y la disponibilidad, así como permitir una conexión con el cliente que no tenga que acudir al taller directamente para realizar consultas sobre su vehículo, pedir cita previa o conocer qué tipos de tareas mecánicas realizamos. Por otra parte, una buena gestión informatizada del taller no se limita a ofrecer información o dar entrada a las citas en el taller: nos debe facilitar otras tareas cotidianas como la realización de presupuestos, pedidos a nuestros proveedores habituales, información técnica, etc. Determina la cadena de trabajo Cada miembro de la plantilla del taller debe saber cuál es su labor diaria, cuánto tiempo dispone para ello y la carga de trabajo que tiene asignada. El mecánico multitarea resulta eficaz y resolutivo, por lo que no está de más no prescindir de él, pero debemos tender hacia la especialización de cada uno de los miembros, recibiendo formación técnica y de gestión constante. Los procesos de cómo atender y recibir a cada cliente deben ser fluidos: primero gestionar la cita, los tiempos de espera y el presupuesto de los servicios a la par que se realiza una diagnosis del vehículo que acabe por marcar los trabajos posteriores. Para esto último es muy importante la coordinación entre todos los implicados, ya que lo óptimo es que todo el taller y la plantilla estén preparados para que cuando se acabe una tarea, se pueda iniciar la siguiente. La clave de estos tres consejos reside en cómo se gestiona la información y en cómo somos capaces de saber en todo momento qué ocurre y cuánto se tarda en cada tarea. En la mayor medida que dominemos estos procesos, mejor se los podremos transmitir al cliente y por tanto, mayor claridad, precisión y satisfacción.