Cómo realizar un diagnóstico de avería en un taller mecánico

“Algo del control de mandos del coche pita y no sabemos qué es”. “Luce un elemento del cuadro constantemente”. “Suena algo que antes no sonaba”… Entre los clientes es muy frecuente que salten ciertas señales de alarma que como propietarios del coche le hacen temer lo peor: ¿se trata de una avería? Por suerte, hoy en día los talleres profesionales y especialistas cuentan con la suficiente experiencia y con sistemas inteligentes para la detección y el diagnóstico de cada vehículo que evitan que el coche sufra un percance mayor. ¿Cómo realizar y ofrecer al cliente la tranquilidad de que se va a solucionar su avería?   Cómo realizar un diagnóstico en el taller para detectar averías Pese a que como profesionales del sector, nuestra experiencia nos permite detectar rápidamente a qué se debe un percance en un vehículo incluso de un vistazo, necesitamos fundamentar nuestros diagnósticos para no equivocarnos y para poder transmitir la tranquilidad necesaria al cliente que ofrece la información exacta sobre los problemas que ocurren en el vehículo. Para ello podemos acudir a diferentes métodos de diagnóstico:    Diagnóstico contenido en el manual del fabricante Casi todas las marcas incluyen en sus manuales una diagnosis guiada para, partiendo de  los síntomas que detectemos, los que nos proporcione el cliente o ciertos códigos de error (como los indicados en el cuadro de mandos del vehículo), podamos tener clara la solución del problema y la metodología para aplicarla.   Diagnóstico mecánico profesional  Es el diagnóstico que elaboramos mediante procedimientos adecuados en los cuales plasmamos todos nuestros conocimientos como especialistas en mecánica. Llegamos a él enumerando y comprobando todas las posibles causas que llevan al mal funcionamiento o avería descrita. Para ello, existe una técnica llamada diagrama de Ishikawa que nos facilita la detección y que funciona de la siguiente forma:  – Indicamos en un extremo el problema o síntoma de avería. – Hacemos que parta de la indicación del problema, cada una de las posibles causas que lo pueden ocasionar. – Una vez elaborado el diagrama con la lluvia de ideas de posibles causas, las ordenamos de la más sencilla de solucionar a la más complicada por costes, dificultad o lentitud. – Procedemos a realizar las pertinentes comprobaciones partiendo de la más sencilla. De esta forma podemos ver solucionado el problema de forma rápida o con la seguridad de que el problema a tratar no tiene más solución que acudir al trabajo de mayor coste.   Diagnosis electrónica  Es el sistema de detención de averías más avanzado. Destaca por su precisión a la hora de saber dónde está el problema, aunque nuevamente la experiencia y el conocimiento del mecánico es clave, ya que debido a las cada vez más prestaciones de los vehículos y la complejidad de los componentes electrónicos, se debe dedicar tiempo a este tipo de detección mediante diagnosis. Durante los primeros años en los que se trabajaba a través de diagnosis electrónica, cada fabricante desarrolló su propio sistema para controlar los ordenadores incorporados a sus vehículos. Desde entonces, han cambiado mucho las cosas y ya no es imprescindible pasar por el concesionario oficial para recibir el mejor servicio. De hecho, actualmente los talleres mecánicos cualificados cuentan con tecnología y herramientas electrónicas especializadas para solucionar las averías de cualquier marca  y  modelo. En caso de avería, en el taller mecánico conectarán el vehículo a sus ordenadores para realizar el primer diagnóstico, a partir del cual elaboran un informe detallado del problema. Para solucionarlo se sigue el mismo proceso. Se conecta el utilitario con centralita para reparar y “reprogramar” el ordenador interno del vehículo.     La tecnología ayuda a identificar el problema pero es imprescindible el conocimiento y saber hacer de los profesionales del taller, que realmente serán quienes se ocuparán de reparar el fallo. Solo ellos están formados para interpretar los datos que ven en pantalla y saber tomar las decisiones correctas en cada situación. No obstante la ventaja de poner la informática a nuestro servicio trae otros beneficios como que los ordenadores ayudarán a que el mecánico compruebe de nuevo el vehículo, una vez se ha procedido a la reparación. De esta manera, antes de que saques el coche del taller, verificarán que no se ha alterado el funcionamiento de ningún otro elemento del coche y que todo el sistema funciona adecuadamente. Todo porque el cliente quede con la seguridad y satisfacción ante un trabajo excelente.

“Algo del control de mandos del coche pita y no sabemos qué es”. “Luce un elemento del cuadro constantemente”. “Suena algo que antes no sonaba”… Entre los clientes es muy frecuente que salten ciertas señales de alarma que como propietarios del coche le hacen temer lo peor: ¿se trata de una avería? Por suerte, hoy en día los talleres profesionales y especialistas cuentan con la suficiente experiencia y con sistemas inteligentes para la detección y el diagnóstico de cada vehículo que evitan que el coche sufra un percance mayor. ¿Cómo realizar y ofrecer al cliente la tranquilidad de que se va a solucionar su avería?   Cómo realizar un diagnóstico en el taller para detectar averías Pese a que como profesionales del sector, nuestra experiencia nos permite detectar rápidamente a qué se debe un percance en un vehículo incluso de un vistazo, necesitamos fundamentar nuestros diagnósticos para no equivocarnos y para poder transmitir la tranquilidad necesaria al cliente que ofrece la información exacta sobre los problemas que ocurren en el vehículo. Para ello podemos acudir a diferentes métodos de diagnóstico:    Diagnóstico contenido en el manual del fabricante Casi todas las marcas incluyen en sus manuales una diagnosis guiada para, partiendo de  los síntomas que detectemos, los que nos proporcione el cliente o ciertos códigos de error (como los indicados en el cuadro de mandos del vehículo), podamos tener clara la solución del problema y la metodología para aplicarla.   Diagnóstico mecánico profesional  Es el diagnóstico que elaboramos mediante procedimientos adecuados en los cuales plasmamos todos nuestros conocimientos como especialistas en mecánica. Llegamos a él enumerando y comprobando todas las posibles causas que llevan al mal funcionamiento o avería descrita. Para ello, existe una técnica llamada diagrama de Ishikawa que nos facilita la detección y que funciona de la siguiente forma:  – Indicamos en un extremo el problema o síntoma de avería. – Hacemos que parta de la indicación del problema, cada una de las posibles causas que lo pueden ocasionar. – Una vez elaborado el diagrama con la lluvia de ideas de posibles causas, las ordenamos de la más sencilla de solucionar a la más complicada por costes, dificultad o lentitud. – Procedemos a realizar las pertinentes comprobaciones partiendo de la más sencilla. De esta forma podemos ver solucionado el problema de forma rápida o con la seguridad de que el problema a tratar no tiene más solución que acudir al trabajo de mayor coste.   Diagnosis electrónica  Es el sistema de detención de averías más avanzado. Destaca por su precisión a la hora de saber dónde está el problema, aunque nuevamente la experiencia y el conocimiento del mecánico es clave, ya que debido a las cada vez más prestaciones de los vehículos y la complejidad de los componentes electrónicos, se debe dedicar tiempo a este tipo de detección mediante diagnosis. Durante los primeros años en los que se trabajaba a través de diagnosis electrónica, cada fabricante desarrolló su propio sistema para controlar los ordenadores incorporados a sus vehículos. Desde entonces, han cambiado mucho las cosas y ya no es imprescindible pasar por el concesionario oficial para recibir el mejor servicio. De hecho, actualmente los talleres mecánicos cualificados cuentan con tecnología y herramientas electrónicas especializadas para solucionar las averías de cualquier marca  y  modelo. En caso de avería, en el taller mecánico conectarán el vehículo a sus ordenadores para realizar el primer diagnóstico, a partir del cual elaboran un informe detallado del problema. Para solucionarlo se sigue el mismo proceso. Se conecta el utilitario con centralita para reparar y “reprogramar” el ordenador interno del vehículo.     La tecnología ayuda a identificar el problema pero es imprescindible el conocimiento y saber hacer de los profesionales del taller, que realmente serán quienes se ocuparán de reparar el fallo. Solo ellos están formados para interpretar los datos que ven en pantalla y saber tomar las decisiones correctas en cada situación. No obstante la ventaja de poner la informática a nuestro servicio trae otros beneficios como que los ordenadores ayudarán a que el mecánico compruebe de nuevo el vehículo, una vez se ha procedido a la reparación. De esta manera, antes de que saques el coche del taller, verificarán que no se ha alterado el funcionamiento de ningún otro elemento del coche y que todo el sistema funciona adecuadamente. Todo porque el cliente quede con la seguridad y satisfacción ante un trabajo excelente.