EL DIESEL ?SE ACABA? en 2025: ¿CÓMO TE VAS A ORGANIZAR?

EL DIESEL ?SE ACABA? en 2025: ¿CÓMO TE VAS A ORGANIZAR?

En las últimas horas, una marca tan ligada a esta tecnología como Citroen ha hecho pública su intención de dejar de fabricar automóviles con este tipo de motor térmico alrededor de 2025, algo que no hace mucho había anunciado Renault hace unos meses. Los grandes fabricantes van abandonando el diésel, y dentro de no más de 5 años será algo exótico en el mercado de los coches nuevos, reservado a unos pocos nichos y paradójicamente, algún coche de lujo. Mientras tanto, como veníamos explicando en esta news, el mundo de los usados está viviendo una pequeña fiebre del diésel entre aquellos que no quieren renunciar a estas mecánicas y consiguen encontrar estos coches, más denostados por los medios que por la realidad, vendiéndolos a precios ventajosos para el “currito medio”. Este fiebre del diésel realmente pasará pronto, y aproximadamente en 5 años se comenzará a notar cómo la curva de descenso de coches diésel entrando en el taller se va haciendo cada vez más pequeña, mientras que para 2030, la presencia de esta tecnología va a ser si no anecdótica, sí tendiendo a que lo sea, salvo en aquellos lugares donde el vehículo comercial ligero, pesado y la maquinaria agrícola tengan mucha importancia. Para el resto, habrá que haber dado el salto al resto de sistemas de propulsión para seguir haciendo crecer sus negocios. ¿Por qué? En corto son las normativas anticontaminación, concretamente sobre el C02, pero hay más explicaciones que no son tan intuitivas. En primer lugar, la industria necesita aumentar los volúmenes de producción de las tecnologías eléctricas en sus fábricas, para hacerlas más rentables y competitivas. Y eso pasa por eliminar complejidades y también aquellos sistemas que están en retroceso, el diésel el más importante de ellos. Vamos hacia un 15% de cuota de mercado del diésel coincidiendo con la mitad de la década, y en un contexto de necesidad de electrificar eso es insostenible para las marcas. Por otro lado, la moda de los SUV tiene también su cuota de culpa. Si bien estos coches tradicionalmente han sido diésel, la electrificación permite reducir drásticamente sus emisiones de C02, en un “empaquetado de coche” más apropiado para poner baterías. Los SUV o derivados crossover son una verdadera tabla de salvación para la industria: Si tienen más de 40 kms de autonomía eléctrica, tienen etiqueta cero, lo cual interesa muchísimo a los fabricantes; a los usuarios les gustan más, y además, se gana más dinero con estas carrocerías sobreelevadas, y es más fácil ponerles las baterías que en una batería convencional. EL “SUV” es el “paquete” ideal para hacer la transición fácil del diésel a la electrificación. Y por ahí van los tiros. Al sector de la posventa le quedan unos años para prepararse para este cambio, y comenzar a diseñar y dibujar una estrategia de sustitución, o de especialización, y de búsqueda de nuevos nichos al mismo tiempo que se tiene que organizar para un importante impacto en su manera de gestionar el suministro de piezas y componentes en el segmento de la mecánica; la gran pregunta es si se harán los deberes a tiempo (se vislumbra este cambio como una oportunidad de mejora a todos los niveles) o si se dejará para última hora, y habrá lamentos y rasgar de vestiduras cuando un día, sorpresivamente, los números hayan dejado de salir. ¡No digan que no les avisaron!

En las últimas horas, una marca tan ligada a esta tecnología como Citroen ha hecho pública su intención de dejar de fabricar automóviles con este tipo de motor térmico alrededor de 2025, algo que no hace mucho había anunciado Renault hace unos meses. Los grandes fabricantes van abandonando el diésel, y dentro de no más de 5 años será algo exótico en el mercado de los coches nuevos, reservado a unos pocos nichos y paradójicamente, algún coche de lujo. Mientras tanto, como veníamos explicando en esta news, el mundo de los usados está viviendo una pequeña fiebre del diésel entre aquellos que no quieren renunciar a estas mecánicas y consiguen encontrar estos coches, más denostados por los medios que por la realidad, vendiéndolos a precios ventajosos para el “currito medio”. Este fiebre del diésel realmente pasará pronto, y aproximadamente en 5 años se comenzará a notar cómo la curva de descenso de coches diésel entrando en el taller se va haciendo cada vez más pequeña, mientras que para 2030, la presencia de esta tecnología va a ser si no anecdótica, sí tendiendo a que lo sea, salvo en aquellos lugares donde el vehículo comercial ligero, pesado y la maquinaria agrícola tengan mucha importancia. Para el resto, habrá que haber dado el salto al resto de sistemas de propulsión para seguir haciendo crecer sus negocios. ¿Por qué? En corto son las normativas anticontaminación, concretamente sobre el C02, pero hay más explicaciones que no son tan intuitivas. En primer lugar, la industria necesita aumentar los volúmenes de producción de las tecnologías eléctricas en sus fábricas, para hacerlas más rentables y competitivas. Y eso pasa por eliminar complejidades y también aquellos sistemas que están en retroceso, el diésel el más importante de ellos. Vamos hacia un 15% de cuota de mercado del diésel coincidiendo con la mitad de la década, y en un contexto de necesidad de electrificar eso es insostenible para las marcas. Por otro lado, la moda de los SUV tiene también su cuota de culpa. Si bien estos coches tradicionalmente han sido diésel, la electrificación permite reducir drásticamente sus emisiones de C02, en un “empaquetado de coche” más apropiado para poner baterías. Los SUV o derivados crossover son una verdadera tabla de salvación para la industria: Si tienen más de 40 kms de autonomía eléctrica, tienen etiqueta cero, lo cual interesa muchísimo a los fabricantes; a los usuarios les gustan más, y además, se gana más dinero con estas carrocerías sobreelevadas, y es más fácil ponerles las baterías que en una batería convencional. EL “SUV” es el “paquete” ideal para hacer la transición fácil del diésel a la electrificación. Y por ahí van los tiros. Al sector de la posventa le quedan unos años para prepararse para este cambio, y comenzar a diseñar y dibujar una estrategia de sustitución, o de especialización, y de búsqueda de nuevos nichos al mismo tiempo que se tiene que organizar para un importante impacto en su manera de gestionar el suministro de piezas y componentes en el segmento de la mecánica; la gran pregunta es si se harán los deberes a tiempo (se vislumbra este cambio como una oportunidad de mejora a todos los niveles) o si se dejará para última hora, y habrá lamentos y rasgar de vestiduras cuando un día, sorpresivamente, los números hayan dejado de salir. ¡No digan que no les avisaron!