Riesgos laborales en un taller: cómo evitar los más frecuentes

Una gestión eficiente del taller no es cuestión de suerte. Todo lo contrario. Es el resultado de cuidar hasta el mínimo detalle e ir implementando y mejorando cada aspecto del espacio de trabajo.   El respeto hacia las normas de seguridad en un taller mecánico es indispensable para que el funcionamiento de la empresa sea el esperado y no se ponga en peligro la integridad física de ningún empleado. La señalización de los peligros o el uso de equipos de protección individual son solo algunas de las precauciones que deberían tomarse.   A continuación, detallamos los diferentes riesgos laborales en el taller que pueden aparecer en el día a día con suma recurrencia. Los errores comunes en el taller no deben ser aceptados como parte del trabajo, deben recibir toda nuestra atención para comenzar a evitarlos cuanto antes.   Los 7 riesgos laborales en un taller más habituales   Caídas al mismo nivel   El orden y la limpieza es importante para evitar tropiezos y resbalones. La zona de trabajo debe estar en buenas condiciones y, en el caso de haber desorden o líquidos derramados circunstancialmente, lo correcto es señalizarlo debidamente.   Caídas a distinto nivel   Si delimitamos las zonas correctamente, reducimos el riesgo de que los operarios puedan sufrir caídas.   Lesiones   En un taller encontramos herramientas que pueden provocar lesiones con mucha facilidad e incluso de extrema gravedad. El conocimiento sobre el funcionamiento de los equipos y la maquinaria, además de su buen estado y un uso óptimo por parte de los trabajadores, son las prevenciones y medidas de seguridad más básicas.   Lesiones auditivas   Los tapones o las orejeras están recomendados para diferentes actividades en el taller. Los ruidos son una circunstancia inevitable, pero lo que sí podemos hacer es disminuir los riesgos de lesión en el aparato auditivo.   Problemas derivados de los productos químicos   En un taller se emplean gran cantidad de productos químicos que suponen un peligro para las vías respiratorias. El uso de mascarillas y un sistema de ventilación adecuado son fundamentales para evitar inhalar combustibles, anticongelantes o gases producidos por los motores de combustión interna. Tampoco podemos obviar la utilización de guantes para evitar los problemas dermatológicos derivados del uso de productos químicos.   Quemaduras   Existen algunas reparaciones que obligan el uso de determinadas herramientas que pueden ocasionar quemaduras. Las máscaras, los guantes, las botas y, en definitiva, una indumentaria apropiada nos protegerá, por ejemplo, de las chispas durante un proceso de soldadura.   Vapor de pintura   Los vapores de pintura pueden ser perjudiciales para la vista, la piel y las vías respiratorias. Los equipos de protección, los sistemas de ventilación y la evacuación de gases son cuestiones que deben estar correctamente implementadas. Es cierto que algunos peligros forman parte del oficio, sin embargo, tenemos herramientas y recursos suficientes a nuestro alcance para reducir al máximo los accidentes que puedan producirse. La responsabilidad en un taller mecánico es compartida: desde el responsable que exige el cumplimento de las normas de seguridad hasta los empleados que se aseguran de que cada compañero las tenga presente por el bien propio y el bien común.

Una gestión eficiente del taller no es cuestión de suerte. Todo lo contrario. Es el resultado de cuidar hasta el mínimo detalle e ir implementando y mejorando cada aspecto del espacio de trabajo.   El respeto hacia las normas de seguridad en un taller mecánico es indispensable para que el funcionamiento de la empresa sea el esperado y no se ponga en peligro la integridad física de ningún empleado. La señalización de los peligros o el uso de equipos de protección individual son solo algunas de las precauciones que deberían tomarse.   A continuación, detallamos los diferentes riesgos laborales en el taller que pueden aparecer en el día a día con suma recurrencia. Los errores comunes en el taller no deben ser aceptados como parte del trabajo, deben recibir toda nuestra atención para comenzar a evitarlos cuanto antes.   Los 7 riesgos laborales en un taller más habituales   Caídas al mismo nivel   El orden y la limpieza es importante para evitar tropiezos y resbalones. La zona de trabajo debe estar en buenas condiciones y, en el caso de haber desorden o líquidos derramados circunstancialmente, lo correcto es señalizarlo debidamente.   Caídas a distinto nivel   Si delimitamos las zonas correctamente, reducimos el riesgo de que los operarios puedan sufrir caídas.   Lesiones   En un taller encontramos herramientas que pueden provocar lesiones con mucha facilidad e incluso de extrema gravedad. El conocimiento sobre el funcionamiento de los equipos y la maquinaria, además de su buen estado y un uso óptimo por parte de los trabajadores, son las prevenciones y medidas de seguridad más básicas.   Lesiones auditivas   Los tapones o las orejeras están recomendados para diferentes actividades en el taller. Los ruidos son una circunstancia inevitable, pero lo que sí podemos hacer es disminuir los riesgos de lesión en el aparato auditivo.   Problemas derivados de los productos químicos   En un taller se emplean gran cantidad de productos químicos que suponen un peligro para las vías respiratorias. El uso de mascarillas y un sistema de ventilación adecuado son fundamentales para evitar inhalar combustibles, anticongelantes o gases producidos por los motores de combustión interna. Tampoco podemos obviar la utilización de guantes para evitar los problemas dermatológicos derivados del uso de productos químicos.   Quemaduras   Existen algunas reparaciones que obligan el uso de determinadas herramientas que pueden ocasionar quemaduras. Las máscaras, los guantes, las botas y, en definitiva, una indumentaria apropiada nos protegerá, por ejemplo, de las chispas durante un proceso de soldadura.   Vapor de pintura   Los vapores de pintura pueden ser perjudiciales para la vista, la piel y las vías respiratorias. Los equipos de protección, los sistemas de ventilación y la evacuación de gases son cuestiones que deben estar correctamente implementadas. Es cierto que algunos peligros forman parte del oficio, sin embargo, tenemos herramientas y recursos suficientes a nuestro alcance para reducir al máximo los accidentes que puedan producirse. La responsabilidad en un taller mecánico es compartida: desde el responsable que exige el cumplimento de las normas de seguridad hasta los empleados que se aseguran de que cada compañero las tenga presente por el bien propio y el bien común.